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10 respuestas sobre la Primera Comunión

Si tus hijos están en edad de recibir la Primera Comunión y te surgen dudas en torno a ello, te solucionamos todas las preguntas y cuestiones en torno a ello. Se trata de una celebración cristiana en la que participan niños y niñas de entre 7 y 12 años después de haber recibido la preparación al sacramento en el curso denominado catequesis durante dos años. Para poder tomar la comunión el niño ha de estar bautizado.

1. ¿Qué es la Primera Comunión?

Es un rito católico que celebra la primera vez que una persona participa del sacramento de la Eucaristía: recibe el Cuerpo y Sangre de Jesucristo. La primera comunión tiene lugar generalmente a partir de los 7 años, sin embargo, se puede recibir con cualquier edad siempre que el fiel esté bautizado. Forma parte de los tres sacramentos llamados de la iniciación cristiana (bautismo, eucaristía y confirmación)

2. ¿Qué se necesita para recibir la Primera Comunión?

- El niño tiene que estar bautizado
- Ha de prepararse para este sacramento acudiendo a un curso llamado catequesis, en el que le enseñarán los principales preceptos de la Iglesia Católica
- Antes de recibir el Cuerpo de Cristo, el niño tiene que confesar sus pecados ante un sacerdote)

3. ¿Con qué edad se puede recibir la Primera Comunión?

En España se suele recibir a los 9 años. La Iglesia Católica recomienda que los niños la reciban cuando tengan un conocimiento suficiente, es decir, cuando tengan uso de razón (normalmente a los 7 años). Además deben recibir una preparación cuidadosa, (la cual viene a durar 2 años) de manera que entiendan el misterio de Cristo según su capacidad y puedan recibir el cuerpo del Señor con fe y devoción.

4. ¿Qué requisitos se necesitan para recibir la Primeras Comunión?

Primeramente es necesario estar bautizado. De no ser así se incluirá, en diálogo con el párroco, un plan especial de formación que le ayude a comprender también este sacramento y todo lo que implica. Haber recibido la instrucción religiosa suficiente que capacite al niño para comprender el significado de la Eucaristía en su vida personal y comunitaria.

5. ¿Para qué sirve la Primera Comunión?

Comulgar por primera vez supone integrar al niño en la vida cristiana adulta. Coincide con un cambio de etapa en su proceso de maduración humana. El niño ya va siendo consciente de sí mismo y empieza a desarrollar un cierto sentido crítico. Aún necesita de la presencia continua de los padres, pero ya es capaz de ir tomando algunas decisiones por sí mismo. Hasta ahora los padres han podido traer a su hijo a la Iglesia sin que él comprenda muy bien lo que significa la Eucaristía. La Primera Comunión le prepara para participar ¡activamente! en ella, celebrándola todos los domingos e integrándose en algún grupo o movimiento parroquial que le ayude a vivir la fe con alegría e ilusión.

6. ¿Cuál es el origen de la Primera Comunión?

La Eucaristía tiene su origen en la Última Cena que Jesús celebró con sus discípulos. En la misma, Jesús pronunció una oración de acción de gracias, partió el pan, y lo dió a comer a sus discípulos junto con el vino, diciendo que ese pan era su propio cuerpo, y el vino su propia sangre. Y les encargó que cada vez que repitieran este gesto lo hicieran en memoria de El, porque El se hace presente en el Pan y el Vino así consagrados. Hasta el siglo IV, aproximadamente, la Eucaristía se recibía por primera vez cuando el adulto era bautizado. Luego, por diversos motivos se fue distanciando un sacramento del otro. Actualmente se pretende que forme parte de todo el proceso de iniciación a la fe cristiana y sea una ocasión para que la familia, principal agente educador del niño, revise y actualice su compromiso cristiano.

7. ¿Está realmente presente Cristo en el pan y en el vino?

La comunidad cristiana siempre ha afirmado, basándose en las palabras de Jesús en la Ultima Cena, que el pan consagrado por el sacerdote es la carne de Cristo, y el vino, su sangre. Ello es un misterio propio de la fe y que por lo tanto no es demostrable científicamente. El pan y el vino pierden en la Eucaristía su sentido natural como alimento corporal y reciben un nuevo ser y un nuevo sentido. Son signos reales de la presencia real y de la entrega personal de Jesucristo.

8. ¿Dónde puede hacer mi hijo la Primera Comunión?

Lo normal es que la haga en la parroquia a la que pertenece porque es en ella dónde el cristiano nace a la fe, se educa en ella y la vive. Algunos padres prefieren llevarle al colegio porque resulta más cómodo o simplemente porque allí tiene el niño sus amigos. También es posible que la haga allí, pero siempre y cuando se comprometan a acercarlo poco a poco a la comunidad parroquial, que es el lugar apropiado para celebrar la fe durante toda la vida. A fin de cuentas el colegio, siendo fundamental para el crecimiento de la persona, tan sólo ocupa unos años de su vida.

9. ¿Podemos pedirle al sacerdote que venga a celebrar la Primera Comunión a nuestra casa?

Recibir la Primera Comunión en privado podría tener sus ventajas, pero también sus inconvenientes. Privaríamos al niño de la alegría de compartir este hermoso día con quienes le han acompañado en su camino hacia Jesús. En la realeza y en otras familias nobles de Europa hay la costumbre de celebrar ciertos sacramentos en privado. Pero si todo sacramento es celebración de una comunidad cristiana, el de la Eucaristía lo es aún más. Lo normal, salvo algún caso extraordinario (enfermedad grave, peligro de muerte...) es que el niño reciba la Primera Comunión junto a otros de su misma edad, en su templo parroquial.

10. Mi niño es celíaco ¿puede celebrar la Primera Comunión como los demás?

Del mismo modo que ser celíaco no significa tener que pasar hambre o quedarse sin fiesta de cumpleaños, el niño celíaco puede participar plenamente en la gran fiesta del Señor que es la Eucaristía. Si bien es cierto que la persona celíaca no puede comulgar bajo la especie de pan con las formas usadas comúnmente, ya que contienen gluten la Iglesia le ofrece otras alternativas igualmente válidas: comulgar bajo la especie de vino o con unas formas especiales, confeccionadas con almidón de trigo, las cuales contienen una cantidad imperceptible de gluten, lo que permite la panificación pero no perjudican la salud de los celíacos. Este trato diferente puede resultar embarazoso al niño en un primer momento. Pero igual que para comer tiene que llevar un régimen especial, y a nadie le extraña, con el tiempo todos verán normal que comulgue con el vino o con un pan especial.

 

 

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